Jurídicamente hablando la adopción consiste en la transferencia legal de un menor desde una familia a otra. Este cambio de familia es, en el sentido legal, para la perpetuidad. Esto significa que es para toda la vida.
Detrás de cada menor de edad argentino que -por algún motivo- está en condiciones de ser adoptado, hay 20 familias dispuestas a darle un hogar, según surge de datos oficiales.
Hay múltiples razones por las cuales los/as niños/as son alejados de sus familias biológicas. María Graciela Claret, encargada del servicio social del Hospital de Basavilbaso, Entre Ríos, asegura que "la mayoría de las personas que dan a sus hijos/as en adopción son madres solteras, familias con más de cuatro hijos/as y menores de edad obligadas por sus padres". Claret agrega que "existen casos donde los chicos sufren maltrato por parte de sus padres, y el juez interviene derivándolos a hogares de menores o a familias sustitutas". Por otro lado, la licenciada informa que "el hospital brinda mucha ayuda a las familias con escasez de recursos económicos pero de todos modos, la extrema pobreza lleva a muchas madres a tomar este tipo de decisión. La familia adoptante -que ya fue elegida durante el embarazo- se reúne con la mamá biológica y con el equipo interdisciplinado del hospital quien, luego de evaluar las condiciones del adoptante, proceden al trámite de adopción con el juez". Este tipo de procedimiento no refleja la realidad de muchas otras ciudades y provincias. En el norte argentino, por ejemplo, la mayoría de las adopciones son ilegales, ya que algunas familias ofrecen a sus hijos a cambio de dinero, debido a la necesidad económica y social en la que viven", justifica la licenciada Claret.
En la Argentina, la escasez de datos, estadísticas y control sobre la adopción generó y sigue generando incertidumbre entre las personas interesadas en adoptar. Ante la falta de un registro único ninguna institución del Estado o privada tiene idea de cuántos chicos necesitan un hogar o cuántas son las parejas que esperan formar una familia.
En abril de este año el presidente argentino Néstor Kirchner firmó un decreto, reglamentando la Ley 25.854 de creación del "Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos" con la cual, en primer término, se prevé responder la gran incógnita de cuántos son los chicos en situación de adoptabilidad y las familias que están dispuestas a adoptar. Actualmente, se estima que en la provincia de Buenos Aires hay 11 mil niños, niñas y adolescentes internados en instituciones; y aproximadamente el 60% de ellos están allí por causas asistenciales, aparentemente por cuestiones económicas.1
En América Latina cada país tiene leyes de adopción disímiles. Por ejemplo, en El Salvador, Colombia y Ecuador las personas solteras son aceptadas como posibles adoptantes; en Chile no se permite que las parejas con hijos biológicos adopten, pero sí se permite la adopción de niños por parte de matrimonios extranjeros, como así también lo permite Colombia, Paraguay y Brasil, entre otros. En Chile y Paraguay suman entre 2000 y 2500 los menores en condiciones de ser adoptados a nivel internacional.
La falta de información, las idas y vueltas generadas por la burocracia con que se manejan los trámites, la gran demanda de familias que quieren adoptar, y la falta de reglamentación por parte del Estado, permiten entre otras cosas, el tráfico de niños/as, las intermediaciones comerciales y la búsqueda de métodos alternativos por parte de los adoptantes para poder llevar a cabo el anhelo de ampliar sus familias.
Nota
1www.periodismosocial.com.ar
Artículo publicado en la revista "Vida Abundante", julio/agosto 2005.Año 110. Número 4.